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TERRITORIO MONTES NORTE

La comarca Montes Norte comprende 16 pueblos situados en el cuadrante noroccidental de la provincia de Ciudad Real, formando parte de las unidades naturales de Los Montes de Toledo, Los Montes de Ciudad Real y del Campo de Calatrava. En otro tiempo, este territorio constituía la puerta de entrada entre el norte y el sur de la Península, al discurrir por él el camino que unía la meseta con Andalucía, el Camino Real de La Plata.

La mayor parte de la comarca se caracteriza por el predominio de los relieves montañosos, disponiéndose ésta en torno al Parque Nacional de Cabañeros. Al Este también se encuentra el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, lo que hace nuevamente de nuestro territorio la puerta de entrada, esta vez a las dos reservas naturales más emblemáticas de Castilla-La Mancha.

Surcada por numerosos arroyos de carácter estacional, todos ellos son tributarios de las tres arterias fluviales principales que jerarquizan la red hidrográfica: los ríos Bullaque, Bañuelos y Guadiana. Dos presas retienen las aguas del Bullaque y del Bañuelos, el pantano de la Torre de Abraham y el embalse de Gasset, que abastece de agua a la capital de la provincia. Cuenta también con varias lagunas de génesis volcánica, únicas en la Península Ibérica, entre las que se encuentran las Navas de Malagón, la Laguna de Peñarroya y la Laguna de Caracuel.

El paisaje dominante es el monte mediterráneo con sus especies características, entre las que destacan las encinas, quejigos, las jaras, tomillos, romeros y brezos. En las riberas de los cursos fluviales aparecen especies propias de ambientes más húmedos como fresnos, sauces y tamujos. Entre la fauna, rica y variada en todas las categorías taxonómicas, sobresalen las especies ligadas a este tipo de ambientes como buitres negros, águilas imperiales, cigüeñas negras e incluso el enigmático lince ibérico y aquellas otras objeto de caza, actividad profundamente ligada a la forma de vida de muchos de nuestros municipios.

Son de destacar los numerosos espacios naturales que cuentan con alguna figura de protección legal: los enclaves declarados Monumento Natural, como el Volcán y la Laguna de Peñarroya, en Corral y Alcolea de Calatrava y el  Volcán del Cerro de los Santos, en Porzuna, o las Microrreservas de los Bonales de Puebla de Don Rodrigo y de Piedrabuena. Esta red de áreas protegidas se verá incrementada en breve con el Monumento Natural del Volcán de Piedrabuena, varias microrreservas y reservas fluviales.

Y junto a toda esta riqueza natural, el patrimonio cultural, gastronómico y humano de la comarca hacen de los Montes Norte un destino propicio en cualquier época del año.

 RELIEVE

 La característica topográfica más relevante de la comarca de Montes Norte es el predominio de las áreas elevadas, las cuales se disponen de forma compacta, a modo de macizos (Muñoz Jimenez, 1976), dominando en la parte centro-occidental del territorio, quedando dispuestas las zonas deprimidas en torno a ellas y surcadas por los valles fluviales de los ríos Bullaque, Bañuelos y Guadiana.

 El sustrato geológico de este territorio está constituido por materiales o muy antiguos o muy modernos (García Rayego, 1995), encontrándose bien representadas las eras geológicas Precámbrica y Paleozóica, estando ausente el Mesozoico y muy escasamente presente el Cenozoico (solamente el Terciario Superior).

 Los distintos materiales litológicos que conforman el soporte geológico han sido agrupados en series litoestratigráficas:

 §         Precámbrico: Se trata de los materiales más antiguos, dominando pizarras y conglomerados.

 §         Cámbrico: Está formado por una alternancia de pizarras y areniscas del periodo Ordovícico Inferior (Paleozóico).

 §         Ordovícico: Estos materiales conforman el esqueleto del relieve de la comarca, pudiéndose diferenciar tres grandes grupos litológicos: las duras y compactas cuarcitas y areniscas del Tremadoc y Arenig; un conjunto pizarroso y areniscoso, fácilmente erosionable, de edad Llanvir-Llandeilo; y una serie más heterogénea, donde alternan cuarcitas, areniscas y pizarras de erosionabilidad media, datadas en el Caradoc y Asghill.

 §         Neógeno (Cenozoico o Terciario superior): Corresponde a los materiales sedimentarios que rellenan las cuencas locales situadas a oriente, tratándose de un conjunto de materiales en los que alternan conglomerados, areniscas,  margas y calizas del Plioceno Inferior, con gravas, arenas, fangos, margas y calizas arenosas datadas en el Plioceno Superior.

 §         Rocas Volcánicas: Materiales de elevada originalidad y singularidad, que constituyen el elemento fundamental que define la vecina comarca del Campo de Calatrava y la zona de transición de ésta con la de Montes Norte. Se han datado temporalmente en la transición entre el Terciario (Plioceno Superior) y el Cuaternario (Pleistoceno Medio-Superior). Atendiendo a factores geológicos, las rocas volcánicas se han tipificado en tres clases: masivas, lavas correspondientes a coladas y restos de chimeneas; piroclastos de proyección, (bombas, escorias, lapillis y cenizas) y depósitos hidromagmáticos, originados por la interacción del magma ascendente con agua subterránea o superficial.

 §         Cuaternario: Son los materiales más recientes de nuestra comarca, distinguiéndose cuatro tipos principales: las rañas pliocuaternarias; depósitos de ladera, englobando aquí coluviones y pedrizas; costras ferromanganesíferas y, por último, depósitos aluviales, tratándose de los sedimentos más modernos de la comarca.

    La morfología comarcal es típica de un relieve apalachense, con una disposición estructural que ha llevado a algunos autores a definirlo, de manera muy gráfica, como de “cartón de huevo”, aludiendo a la alternancia de cubetas (áreas deprimidas) y domos (áreas elevadas). 

CLIMA

 El clima de la comarca de Montes Norte es de tipo mediterráneo, con ciertos rasgos de continentalidad que aumentan de occidente a oriente, siendo este matiz el que favorece que se den amplitudes térmicas elevadas, que se registren niveles bajos o medios de precipitación anual y que se favorezcan los mecanismos de radiación solar.  La precipitación media anual es de 450-600 mm,  intervalo que está en función de determinadas variables ambientales: relieve, posición latitudinal y altitudinal. Así, el sector más occidental (Puebla de Don Rodrigo y  Retuerta del Bullaque), registran los valores más altos, sobrepasando los 600 mm de precipitación anual, mientras que hacia el Este las precipitaciones van disminuyendo, registrándose los valores más bajos en Corral de Calatrava y Malagón.    

 Respecto a la distribución estacional de las precipitaciones, son el invierno (200-300 mm.), la primavera y el otoño (ambas con 130-200 mm.) las estaciones que mayor cantidad aportan, mientras que el verano se presenta como una estación seca que raramente supera los 50 mm.   

   Un hecho a destacar es la gran variabilidad interanual de este parámetro climático, lo que se traduce en una alternancia entre períodos muy lluviosos con otros de acusada sequía. Esta situación, unido a que los valores de las precipitaciones (400-700 mm.) son bastante inferiores a los de la evapotranspiración potencial (800-900 mm.), da lugar a la existencia de un déficit hídrico muy acusado en los municipios más orientales y algo más atenuado en los municipios situados hacia occidente.

Los valores térmicos varían en función de la altitud, lo que determina un descenso de las temperaturas anuales y, en menor medida, de la posición longitudinal (W-E), apreciándose una disminución de este parámetro hacia el Este. La temperatura media anual se sitúa en torno a los 14 ºC, con máximas en el mes de julio y de agosto y mínimas en el de diciembre y el de enero.

HIDROGRAFÍA

Los ríos y arroyos que drenan la comarca de Montes Norte pertenecen todos ellos a la cuenca del Guadiana. 

El Guadiana es el gran río que vertebra la comarca, recibiendo las aportaciones de agua del río Jabalón, Bullaque y Bañuelos. A partir del municipio de Luciana es un río de caudal medio, que sale de nuestra comarca y de la provincia de Ciudad Real por el Estrecho de las Hoces, paraje de alto valor paisajístico, labrado en las fracturas que rompen los potentes paquetes de cuarcitas y que utiliza el río para atravesar la Sierra de los Bueyes, desembocando en los grandes embalses de la provincia de Badajoz (Cíjara). 

El río Bullaque, principal tributario del río Guadiana, nace en la Sierra del Chorito y en su recorrido por la cabecera de la Depresión de Retuerta recibe aportes de numerosos arroyos, como el Robledillo. Tras contribuir en gran medida al volumen almacenado en el Embalse Torre de Abraham, pantano con una capacidad de 180 Hm3, toma dirección sur

 y llega hasta Piedrabuena, desembocando en el Guadiana por Luciana. Los tributarios más importantes son los arroyos de Alcobilla, de Bullaquejo, Valdelamadera y Peralosa. En el tramo bajo del Bullaque se forman remansos que reciben el nombre de “tablas” y que actúan como represas naturales, manteniendo durante el verano unos niveles importantes de agua. Aquí encontramos las magníficas coberteras de nenúfares, de las últimas existentes en la meseta meridional.

El río Bañuelos recibe aguas de las montañas más orientales de los Montes de Toledo, como son la Sierra del Pocito y de la Calderina. Su cauce no se forma como tal hasta la proximidad de Malagón, siendo sus arroyos principales el Arroyo de los Cortijos, del Retamar, Verdelpino y Becea. En el cauce de éste último se construyó el Pantano de Gasset a principios de siglo XX, junto a Fernán Caballero, siendo su capacidad actual de 41,68 Hm3.  

 Un último río, de menor entidad pero que no se puede dejar de mencionar debido a su excepcional valor ambiental al albergar abedulares relícticos, es Río Frío, afluente del Guadiana por su margen derecha, localizado en Puebla de Don Rodrigo.

 Toda esta red hidrográfica se completa con la presencia de un conjunto de lagunas de gran interés ambiental (importante riqueza avifaunística y botánica), vinculadas al vulcanismo calatravo. Nos referimos a las Navas de Malagón; las lagunas de Alcolea o Bú y La Camacha, en Alcolea de Calatrava; la Laguna o Lucianego, en Piedrabuena; la Laguna de Peñarroya, en Corral de Calatrava y la Laguna de Caracuel, entre Caracuel y Villamayor de Calatrava. El régimen hídrico de todos estos enclaves palustres está estrechamente ligado a la pluviometría y evapotranspiración anual, de manera que en épocas de escasas lluvias permanecen secos. A ello se une el alto grado de alteración a que se encuentran sometidas la mayoría, sobre todo al estar drenadas para su posterior puesta en cultivo.