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    Viajar a la Manchuela Conquense supone descubrir y encontrar todo un interesante conjunto de elementos culturales y patrimoniales que la identifican como comarca y le otorgan su propia idiosincrasia, su razón de ser. Tal vez sea su situación geográfica, entre dos ríos caudalosos, el Júcar y el Cabriel, tal vez sea su amalgamado paisaje que transcurre entre pantanos, hoces, pinares, planicies y altozanos, o quizás sea su historia común, tan ligada al pasado medieval del marquesado de Villena, o simplemente su vinculación con el entorno mismo en forma de territorio cultural campesino, agrario o rural.

    Raíces históricas y culturales las encontramos en las antiguas civilizaciones que poblaron estas tierras y nos dejaron numerosas huellas, testimonio claro de un rico patrimonio heredado con el paso de los siglos, como son los importantes yacimientos arqueológicos aparecidos en la zona (necrópolis iberas, villas romanas, etc.), las fortalezas y castillos (Alarcón, Paracuellos, Enguídanos), las iglesias (Villanueva de la Jara, Villagarcía del Llano, Alarcón, etc.), las ermitas (Ledaña, Casasimarro, Motilla del Palancar, Minglanilla, Campillo de Altobuey, etc.), los santuarios (Sitio de Consolación), o las casas blasonadas y señoriales (Sisante, Villanueva de la Jara, Iniesta, Alarcón, etc.).

    Los rasgos humanos y sociales constituyen otra característica cultural importante y diferenciadora, puesta de manifiesto en un riquísimo calendario festivo donde los acontecimientos se suceden cíclicamente. Valgan algunos ejemplos como la festividad del Corpus en Iniesta, con sus danzantes, en Villanueva de la Jara, con sus imágenes, o en Pozoseco, con su organización festiva tradicional; o el canto de los populares Mayos que siguen vivos en, prácticamente, toda la comarca, destacando por su masiva participación la fiesta de los Mayos que se realiza en El Peral; cuando llega la Semana Santa nuestros pueblos se convierten en expresión espiritual concretizada en espectaculares desfiles procesionales, como es el caso de Iniesta y Villanueva de la Jara, o en la representación de la Pasión que se vive con gran fervor en Motilla del Palancar; son importantes las fiestas de patrones menores o gremiales, como es el caso de San Isidro, en Quintanar del Rey, San Antón, con sus hogueras, en Ledaña, Villalpardo o Villanueva de la Jara, etc.; y las fiestas patronales, con actividades lúdicas de todo tipo y condición, y donde la tradición pone también su aportación especial en algunas de ellas (las vaquillas del Cristo de Minglanilla, la romería de la Virgen de Consolación de Iniesta, la Virgen de la Pita de Casasimarro, etc.).