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 El suelo azoriano, tan prono deja entrever toda su fertilidad en la llanura de sus verdes campos cultivadas rodeados por setos naturales de coloridas flores, tan pronto muestra su incapacidad agrícola, no sólo por la acentuada pendiente y la inaccesibilidad de sus áreas más recónditas, sino sobre todo por la presencia de una vegetación natural compuesta de numerosas especies endémicas de alto valor botánico y científico, que confieren al paisaje una especial belleza paisajística y constituyen un incalculable exponente del patrimonio natural de la Región.

Compuesta por cerca de 56 especies indígenas, la vegetación endémica de las Azores está representada por cerca de 56 especies autóctonas, la vegetación endémica de las Azores es considerada una de las más interesantes de Europa, de la que se puede destacar el característico Cedro (Juniperus brevifolia), los siempre bellos Acebiños (Ilex perado, ssp. Azorica) y Follado (Viburnum tinus, ssp. Subcordatum), las típicas Queiró (Daboecia azorica) y  (Erica scoparia, ssp. Azorica), a elegante Uva da serra (Vaccinium cylindraceum), o vistoso Torvisco-macho (Euphorbia stygiana), o Palo blanco (Picconia azorica), la Hija (Prunus lusitanica ssp. Azorica), etc…

Junto con estas especies en los lugares más inhóspitos de las islas, las especies de la flora de la Macaronesia contribuyen aún más a la riqueza botánica-científica, y, en consecuencia, paisajística de la Región, sobresaliendo entre ellas el Viñátigo (Persea indica), el Sanguino (Frangula azorica), el laurel (Laurus azorica), etc…

Además de estas especies, otros vegetales que han sido introducidos hace muchos años, bien con fines de aprovechamiento comercial, bien con fines puramente ornamentales, completan y diversifican el panorama vegetal del paisaje azoriano, destacando la existencia del Cedro japonés (Criptomeria japónica), introducida en la Región hace cercas de 100 años, como la principal y más importante de las especies forestales destinada a la producción de madera, no sólo para el abastecimiento del mercado regional, sino también con destino para la exportación. La Acacia (Acacia melanoxylon), es otra de las especies forestales fuertemente implantada en la Región y la segunda productora de madera, la cual es muy apreciada y usada en la construcción civil. 

En cuanto a las ornamentales, una gran variedad de especies que van desde los matorrales a los árboles de gran porte, la mayoría de ellas introducidas y algunas de gran valor botánico, adornan nuestros jardín y carreteras y como setos de protección o división de propiedades, confieren a nuestros campos una alegría arrebatadoras por la frescura y colorido de su hojas y pétalos, de las que son ejemplo las “paredes naturales” de la popular Hortensia (Hydrangea macrophylla), las agradables y pintorescas alamedas de Azaleas (Rhododendron indicum) y los elegantes setos de vistosas Camelias (Camellia japónica).

El Edichio (Hedychium gardnerianum), los Agapantos (Agapantus praecox), las Amarilis Belladonnas (Brunsvigia rósea), las calas (Zantedeschia aethiopica), y muchas otras ornamentales, completan el policromado panorama florístico del paisaje azoriano.