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Flora y Vegetación PDF Print E-mail

 

La isla de La Palma forma parte de un conjunto de islas que tienen unas condiciones medioambientales diferenciadas y a su vez unas propias características genéticas de sus plantas que van a incidir en las especies vegetales; asimismo, comparte una estrecha relación con los territorios insulares más próximos de Azores, Madeira, Salvajes y Cabo Verde, conformando la Macaronesia. Canarias es un paraíso y un laboratorio viviente para los estudiosos pues posee una de las floras más ricas e interesantes del Globo, con un alto porcentaje de endemismos (cercano al 50%).

Es indudable que la flora actual de la isla de La Palma comienza a vivir cuando ésta emerge de los fondos oceánicos -en torno a los 2 millones de años-, momento en el que se refugian numerosas especies procedentes de la Europa Mediterránea , del Norte de África y de las islas hermanas más antiguas. A La Palma , al igual que el resto de las islas del Archipiélago, llegan especies que hoy se encuentran en Europa y África en estado fósil.

La evolución que las primeras plantas sufrieron, una vez asentadas en la Isla , fue tan grande que dio lugar a la separación de diversos grupos típicos y exclusivos o compartidos con las otras islas más cercanas, tales como las margaritas (Argyranthemum spp.), tajinastes (Echium spp.), siemprevivas (Limonium spp.), cerrajas (Sonchus spp.). Otras especies sufrieron una selección mayor, lo que ha permitido su separación como géneros endémicos. La Palma cuenta con más de 80 endemismos propios.

Un aspecto de gran interés a tener en cuenta son los nombres populares que reciben las especies, unas derivadas de la lengua indígena, entre ellas los tajinastes (género Echium), el "amagante" (Cistus symphytifolius), el "mocán" (Visnea mocanera), etc. y otras importadas por colonos castellanos y portugueses desde el siglo XIV, como el "madroño canario" (Arbutus canariensis).

Las especies vegetales existentes en La Palma se hallan agrupadas en comunidades que se distribuyen, en función del clima y la altitud, en diferentes pisos de vegetación. Estos pisos vienen determinados por la orografía y el predominio de algunas especies sobre otras, que denominarán, a su vez, a las formaciones vegetales más características, tales como los pinares, los sabinares, tabaibales, cardonales, fayal-brezal, etc. 
El primer grupo y menos estudiado representado en la isla de La Palma es el de la flora criptogámica, aquella que no posee flores, incluyendo a las algas, líquenes, musgos, hepáticas, hongos y helechos. El medio marino contiene vegetación total o parcialmente emergida que se instala preferentemente en rocas y arrecifes de lava; podemos destacar las algas pardas o musgos del género Cystoseira. Destacan por su bajo contenido en clorofila, que se traducen en un color amarillento; las que no son suculentas presentan glándulas de la sal y su epidermis posee una gruesa cutícula y una cubierta de cera.

La vegetación que alberga los acantilados costeros está compuesta por unas especies adaptadas a vivir gran parte del año en unas condiciones extremadamente duras. El viento, la humedad salada (maresía), la escasez de suelo y el alto grado de abrasión marina, limitan estas comunidades a un reducido número de especies denominadas halófilas (amantes de la sal), caso de la "siempreviva de la mar" (Limonium pectinatum) y la "lechuga de mar" (Astydamia latifolia).

Es sabido que el agua es uno de los factores más importantes en el desarrollo de los vegetales que deben adaptarse mediante diferentes formas a las condiciones extremas de sequedad, temperaturas, insolación... así, entre los 100 y 300 m sobre el nivel del mar se sitúan un conjunto vegetal de enorme interés científico, entre las que se destacamos a la "tabaiba dulce" (Euphorbia balsamifera), "cardón" (Euphorbia canariensis), "vinagrera" (Rumex lunaria), "cornical" (Periploca laevigata), "verode" (Kleinia neriifolia), "bejeque" (Aeonium palmense), "cardoncillo" (Ceropegia hians), "rabo de burro" (Asparagus umbelatus), "tunera" (Opuntia ficus-barbarica), "pitera" (Agave americana), "hierba risco" (Lavandula multifida). "malfurada" (Hypericum grandifolium), "tedera" (Psoralea bituminosa), "zuaja" (Echium plantajineum), "murciécalo" (Bidens pilosa), diferentes tajinastes (género Echium), "culantrillo" (Adiantum capilus-veneris), diferentes bejeques (género Aeonium), "orchilla" (Roccella fuciformis), etc.

El piso termófilo seco viene determinado por diversos factores ecológicos que dan lugar a la presencia de unas pocos ejemplos arbustivos dominantes: "drago" (Dracaenadraco), "almácigo" (Pistaciaatlantica), "Sabina" (¿no es J. turbinate? Juniperus phoeniceae) y "palmera" (Phoenix canariensis). Otras especies, de menor porte, son abundantes y algunas enormemente espectaculares en su floración: "granadillo" (Hypericum canariense), "guaidil" (Convolvulus floridus), "espinero" (Rhamnus crenulata), "jazmín" (Jasminum odoratissimum), "jara" (Cistus monspeliensis), "tomillo" (Micromeriaherphyllomorpha), "helecho" (Cheilantes marantae), etc. 
El piso termófilo subhúmedo viene bien representado por una de las joyas de la vegetación palmera y canaria, el bosque de laurisilva. Este constituye el óptimo de vegetación en las zonas más húmedas del noreste insular, bajo la influencia directa del mar de nubes de los vientos alisios. Debido a unas condiciones climatológicas favorables, la laurisilva de La Palma se sitúa entre los 300-500 m y los 1.000-1.100 m de altura. 

Estos bosques quedan caracterizados fisionómicamente, es decir, en su aspecto exterior, por presentarse como una masa verde, de volúmenes variables y colorido dispar, con tintes amarillos o rojizos. Presentan una cobertura arbórea elevada (sobre los 15 m) y son abundantes los estratos de helechos y las comunidades de líquenes y hongos, especialmente frecuentes en las épocas de lluvias.

Los árboles más característicos son la "faya" (Myrica faya), el "brezo" (Ericaarborea), "laurel" (Laurus azorica), "viñátigo" (Persea indica), "Palo blanco" (Picconia excelsa), "tilo" (Ocotea foetens), "aderno" (Ardisia bahamensis), etc. Estos árboles vienen acompañados de una gran diversidad de arbustos de mediano y bajo porte (gacias, follaos, peralillos, etc).

Por encima de los 1.500 m en la cara norte de la Isla y los 500 en la cara sur, se halla el resistente "pino canario" (Pinus canariensis), el símbolo vegetal de la isla de La Palma. La rigurosidad climática, el descenso de las precipitaciones, los vientos del noroeste secos dominantes son factores a tener en cuenta para valorar la presencia de los impresionantes pinares de la Isla , protegidos por la legislación vigente.

Las especies que caracterizan al bosque del pinar han sido seleccionadas por los humanos y los animales cuando el intenso pastoreo, desde época prehispánica, frecuentaba su suelo. Destacamos el "amagante" (Cystus symphytifolius), el grupo de los corazoncillos (género Lotus), varios tajinastes (género Echium), tagasaste (Chamaecytisus proliferus palmensis), codesos (Adenocarpus viscosus y foliolosus) y el poleo (Bystropogon origanifolius).

Por encima de los 1.900 m de altura, el clima de la Isla se caracteriza por una amplia variación de temperaturas, vientos secos del noroeste, precipitaciones escasas y una alta insolación. Es lógico observar como las platas presentan adaptaciones especiales como el aspecto retamoide o las formas almohadilladas. Se trata de especies endémicas seleccionadas, en parte derivadas de la flora existente en las partes bajas. En el paisaje destaca la ausencia de árboles y la abundancia de leguminosas, en especial el "codeso" debido al intenso pastoreo. Otras especies importantes
en las cumbres palmeras son el "cedro" (Juniperus cedrus), "violeta de cumbre" (Viola palmensis), "tajinaste azul" (Echium gentianoides), "retamón" (Teline benehoavensis), entre otros.



© Texto: Inés Dieppa Asociación para el Desarrollo Rural de la Isla de La Palma.
© Fotos : Unidad de Medio Ambiente Cabildo Insular de La Palma


Para más información: www.lapalmabiosfera.com